En los últimos años, Colombia ha avanzado en la discusión sobre la equidad de género en el consumo. Uno de los temas más relevantes es la llamada “Ley Rosa”, una iniciativa que busca combatir el sobrecosto en productos dirigidos a mujeres, fenómeno conocido como impuesto rosa.
Este concepto hace referencia a la diferencia de precios entre productos prácticamente iguales, pero comercializados para hombres y mujeres, donde estos últimos suelen ser más costosos.
La importancia de esta regulación radica en su impacto directo en el bolsillo de las mujeres y en la lucha contra prácticas comerciales discriminatorias.
¿Desde cuándo está vigente la Ley Rosa en Colombia?
Aunque en Colombia no existe una ley con el nombre formal de “Ley Rosa”, el país ha dado pasos importantes a través de decisiones judiciales y regulaciones.
Un hito clave fue la decisión de la Corte Constitucional en 2018, mediante la cual se eliminó el IVA a productos de higiene menstrual, al considerarse una medida injusta y desproporcionada.
Esta decisión fue reafirmada posteriormente, consolidando la idea de que estos productos son de primera necesidad y no deben tener cargas tributarias adicionales.
En la práctica, esto marcó el inicio de una política pública orientada a reducir la desigualdad en el consumo, aunque aún no regula todos los casos del llamado impuesto rosa.
El problema: desigualdad en precios y consumo
A pesar de los avances, la problemática persiste. Diversos estudios han demostrado que las mujeres pueden pagar más por productos similares sin que exista una diferencia real en calidad o funcionalidad.
¿Por qué ocurre esto?
Las principales causas incluyen:
- Estrategias de marketing basadas en género
- Diferenciación estética (color, empaque, diseño)
- Segmentación comercial del mercado
- Falta de regulación específica en precios
Este fenómeno también se relaciona con problemáticas estructurales como la feminización de la pobreza y la desigualdad económica.
Productos que suelen tener “impuesto rosa”
El sobrecosto no se limita a un solo tipo de artículo. Algunos de los productos donde más se evidencia son:
1. Higiene y cuidado personal
- Cuchillas de afeitar
- Desodorantes
- Champús y jabones
2. Cosmética y belleza
- Cremas
- Maquillaje
- Productos capilares
3. Ropa y accesorios
- Prendas femeninas frente a equivalentes masculinos
4. Servicios
- Peluquerías
- Tintorerías
- Servicios estéticos
En muchos casos, la única diferencia es el diseño o el color, pero el precio puede ser significativamente mayor.
Desacuerdos y debates sobre la Ley Rosa
La implementación de medidas contra el impuesto rosa ha generado posturas divididas:
A favor
- Promueve la equidad de género
- Protege a los consumidores
- Reduce prácticas discriminatorias
En contra
- Empresas argumentan libertad de mercado
- Dificultad para probar discriminación en precios
- Diferencias en costos de producción o marketing
Además, uno de los principales desafíos es que no todos los sobrecostos están claramente regulados, lo que deja vacíos legales.
¿Es suficiente la regulación actual?
La eliminación del IVA en productos menstruales fue un avance importante, pero no soluciona el problema de fondo.
Actualmente, la regulación en Colombia:
- Se enfoca en productos esenciales
- No controla completamente los precios diferenciados
- Depende en gran medida de la autorregulación del mercado
Esto significa que el impuesto rosa sigue existiendo en muchos sectores.
¿Qué pueden hacer los consumidores?
El papel del consumidor es clave para reducir esta práctica. Algunas acciones recomendadas son:
- Comparar precios entre versiones masculinas y femeninas
- Elegir productos neutros cuando sea posible
- Informarse y generar conciencia
- Apoyar marcas con políticas de equidad
La llamada Ley Rosa en Colombia representa un avance en la búsqueda de equidad en el consumo, pero aún queda camino por recorrer.
Si bien decisiones como la eliminación del IVA a productos de higiene menstrual marcan un precedente importante, el fenómeno del impuesto rosa sigue presente en múltiples sectores.
El reto ahora es fortalecer la regulación, promover prácticas comerciales justas y generar mayor conciencia en consumidores y empresas.



